martes, 8 de octubre de 2013

Secuestro virtual




El secuestro virtual es una nueva modalidad de extorsión que simula un secuestro real. La víctima de estas extorsiones suele ser secuestrada a través de una llamada telefónica, que primero le hace caer en un engaño (haciéndole creer que habla con la policía o con algún empresario).

El segundo paso del secuestrador virtual trata de conseguir con el mismo engaño que la víctima cambie de ubicación y que consiga un teléfono de tarjeta para seguir la conversación (para evitar que la policía pueda localizar por rastreo a la víctima en su teléfono habitual). Suelen proponer a las víctimas cambiar su ubicación para que acudan a algún lugar más alejado o aislado. (En el caso del empresario catalán, le convencieron de que iba a producirse un tiroteo en su hotel, por lo que se desplazó a otro que le indicaron los supuestos policías con los que hablaba).


El último paso es confirmar a la víctima que se trata de un secuestro una vez aislada en un lugar que los delincuentes consideren seguro. Ahí comienza la intimidación al afectado y a su familia para exigir un pago inmediato que ponga fin al cautiverio (en muchas ocasiones simulan gritos de fondo cuando hablan con familiares para hacerles creer que la víctima está sufriendo).

Así, sin necesidad de contacto o violencia, se están extendiendo estos sucesos que consiguen grandes sumas de dinero sin apenas exponerse a una detención por el escaso contacto con la víctima.

LAS LLAMADAS SE REALIZAN EN MUCHAS OCASIONES DESDE LA CÁRCEL


En numerosas ocasiones los delincuentes que realizan esta nueva modalidad de secuestro son presos que forman parte de bandas y que realizan la operación desde la misma prisión. Primero consiguen un teléfono y localizan información básica de la persona a la que van a extorsionar,para proceder por último a llamar, engañar y extorsionar a los familiares.

En el caso del empresario catalán recientemente liberado en México, se produjo una llamada a su móvil en nombre de la policía. Le hicieron creer que se iba a realizar una operación antidroga en su hotel, y le recomendaron comprar un teléfono de tarjeta y cambiar de ubicación para evitar un hipotético tiroteo. Una vez en la nueva ubicación, y con otro teléfono, fue retenido durante 20 horas a base de amenazas telefónicas, al mismo tiempo que las extorsiones a su familia en España comenzaron exigiendo el pago por el rescate. En este caso pedían 60.000 euros por el rescate, pero la operación policial coordinada por México, la Guardia Civil y los Mossos, evitó que concluyera con éxito para los delincuentes.

DETENER A LOS SECUESTRADORES VIRTUALES, UNA TAREA COMPLICADA


Esta nueva modalidad, según la Policía de México, ha surgido gracias a su eficacia en los llamados 'secuestros exprés' (retenciones de unas horas en las que se obliga a la víctima a sacar el mayor dinero posible. También se extorsiona a familiares). En estos secuestros, la víctima puede observar algunos detalles básicos de cara a la detención de los asaltantes, pero con la nueva modalidad, sin contacto alguno con la víctima, la detención de los delincuentes se hace bastante más complicada.


Se estima que en México operan unas 900 bandas dedicadas a este tipo de actos delictivos, la mayoría de ellas desde las propias cárceles.

En 2012 este tipo de secuestros comenzaron a producirse en Latinoamérica con relativa frecuencia, sin embargo, seis años antes, en 2006, la ONU ya alertaba de esta nueva modalidad de secuestro en su Manual de Lucha contra el Secuestro.

DOBLE SECUESTRO EN UNO

Según la ONU, esta modalidad de secuestro virtual tiene una vertiente más rocambolesca. Cuando el pago se va a realizar con éxito, y el familiar llega con el dinero al punto acordado, se realiza un segundo secuestro para volver a solicitar más dinero y conseguir el máximo dinero posible con dos secuestros consecutivos a las mismas víctimas.

SIN ALARMA, PERO EXTREMANDO LAS PRECAUCIONES

Este tipo de secuestros no están muy extendidos todavía, por lo que no debe alimentarse la alarma ante ellos, pero sí extremar las precauciones en caso de viajar a países latinoamericanos.

Entre otras medidas, es fundamental disminuir los riesgos en lo relativo a la información a desconocidos.

Si el viaje es de negocios, conviene tener cautela en lo relativo al reparto de información personal como tarjetas de presentación en la que se incluyen teléfonos de contacto, ni dar demasiados datos sobre los lugares donde nos alojamos.

Si la llamada es recibida por un familiar, conviene no ofrecer excesivos datos sobre el familiar, ni datos o cuentas bancarias.

Es imprescindible denunciar los hechos a las autoridades en el menor intervalo de tiempo posible.

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