domingo, 13 de octubre de 2013

Estados Unidos, a cuatro dias de quebrar





La crisis en Estados Unidos parece no tener fin. Después de la propuesta del Partido Republicano para acercar posiciones y llegar a un acuerdo sobre el aumento del techo de la deuda, el presidente Barack Obama la rechazó y todo volvió como al comienzo. Por eso, ahora el Senado debe reunirse este domingo para seguir tratando el asunto, a tan sólo cuatro días laborales de la fecha límite que tiene la Cámara para impedir un cese de pagos de la deuda.

Luego de concretarse el sábado un impasse en la Cámara de representantes, las miradas están puestas en el Senado, donde los líderes demócratas y republicanos intentarán llegar a un acuerdo para ponerle punto final al bloqueo político que viene castigando al país desde hace prácticamente dos semanas.

Este sábado el presidente Barack Obama le bajó el pulgar a la oferta propuesta por John A. Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, que suponía esperar a noviembre para subir el límite de la deuda. Algo que dejaría al país al borde del default por la cercanía con los vencimientos que debe afrontar.

Ante esta negativa, representantes republicanos juzgaron la decisión del presidente. "Estoy decepcionado con que el presidente haya rechazado la oferta que pusimos sobre la mesa", disparó Eric Cantor, jefe de la mayoría republicana en la Cámara.

En tanto, la Casa Blanca también lamentó que se haya rechazado una medida del Senado, que habría permitido al Estado continuar pagando sus préstamos hasta fines del año 2014, y así alejar los fantasmas del default.

"Con apenas cinco días antes de que el Estado no pueda pedir más préstamos, el Congreso debe avanzar en una solución que ponga fin a la parálisis del gobierno y que nos permita pagar nuestras facturas", advirtió el sábado Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca.

Por su parte, a apenas horas de tener que tomar una decisión final para evitar lo que podría ser un grave problema económico-financiero para Estados Unidos y la economía internacional, Boehner comienza a recibir mayor presión por parte de los senadores republicanos, quienes temen que siga cayendo la desgastada imagen del partido en la sociedad norteamericana.

De esta manera, todavía no hay certezas de nada. Republicanos y demócratas llevan días de tire y afloje y aún no se ha vislumbrado una solución a la crisis política que vive el país. Pero a pesar de las diferencias, los legisladores de ambos partidos saben que deberán llegar a un acuerdo para no entrar por primera vez en un default que podría tener serias consecuencias a nivel mundial.
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